viernes, 13 de marzo de 2015

Cuando yo me vaya

Cuando yo me vaya, no quiero que llores, quédate en silencio, sin decir palabras, y vive recuerdos, reconforta el alma.
Cuando yo me duerma, respeta mi sueño, por algo me duermo; por algo me he ido.
Si sientes mi ausencia, no pronuncies nada, y casi en el aire, con paso muy fino, búscame en mi casa, búscame en mis libros, búscame en mis cartas, y entre los papeles que he escrito apurado.
Ponte mis camisas, mi sweater, mi saco y puedes usar todos mis zapatos. Te presto mi cuarto, mi almohada, mi cama, y cuando haga frío, ponte mis bufandas.
Te puedes comer todo el chocolate y beberte el vino que dejé guardado. Escucha ese tema que a mí me gustaba, usa mi perfume y riega mis plantas.
Si tapan mi cuerpo, no me tengas lástima, corre hacia el espacio, libera tu alma, palpa la poesía, la música, el canto y deja que el viento juegue con tu cara. Besa bien la tierra, toma toda el agua y aprende el idioma vivo de los pájaros.
Si me extrañas mucho, disimula el acto, búscame en los niños, el café, la radio y en el sitio ése donde me ocultaba.
No pronuncies nunca la palabra muerte. A veces es más triste vivir olvidado que morir mil veces y ser recordado.
Cuando yo me duerma, no me lleves flores a una tumba amarga, grita con la fuerza de toda tu entraña que el mundo está vivo y sigue su marcha.
La llama encendida no se va a apagar por el simple hecho de que no esté más.
Los hombres que “viven” no se mueren nunca, se duermen de a ratos, de a ratos pequeños, y el sueño infinito es sólo una excusa.
Cuando yo me vaya, extiende tu mano, y estarás conmigo sellada en contacto, y aunque no me veas, y aunque no me palpes, sabrás que por siempre estaré a tu lado.
Entonces, un día, sonriente y vibrante, sabrás que volví para no marcharme.
Carlos Alberto Boaglio

lunes, 23 de febrero de 2015

antes de hacernos viejos


35 Cosas que lamentarás cuando seas viejo


Tarde o temprano vendrán los tiempos cuando no puedas hacer muchas cosas. Cuando algunas otras se volverán obsoletas o imposibles de realizar. Pero siempre habrá que recordar que mientras seas joven, la vida debe adquirir un sentido, un propósito. Y para llegar a ello se necesita ser proactivo, para no lamentar cosas que no hiciste o dejaste de hacer. Siempre se puedeser mejor. Aquí una lista de las cosas que probablemente lamentarás cuando seas más grande: 
35cosas

1. No haber viajado cuando tuviste la oportunidad. Viajar es cada vez más difícil a medida que envejeces, pues tener una familia de 3 o más personas resulta más complicado que sostenerte a ti solo.
2. No haber aprendido otro lenguaje. Te arrepentirás cuando recuerdes que pasaste más de 4 años aprendiendo inglés en la escuela y no recuerdas nada.
3. Permanecer en una mala relación. Recuerda que “si decides estar en una relación infeliz, has decidido ser infeliz”. Créeme, nadie que haya salido de una mala relación en el pasado, ha volteado sin decir que hubieran deseado salirse antes.
4. Olvidar ponerte bloqueador solar. Arrugas, lunares, cáncer de piel son algunos de los padecimientos que pueden ser evitados si te cuidas.
5. Perderte la oportunidad de ir a conciertos de tus cantantes favoritos. 
6. Tener miedo a hacer cosas. Siempre que mires al pasado te dirás: “¿Por qué le tenía tanto miedo a eso?
7. No poner “hacer ejercicio” como una prioridad. Muchísimas personas alcanzarán la plenitud física de su vida acostados en un sillón. Cuando llegues a los 40, 50 y más, lamentarás haberte quedado sin hacer nada en lugar de haberte cuidado un poquito.
8. Dejarte definir por roles de género. No hay nada más triste que escucharte decir: “es que en ese entonces esas cosas no se hacías así”. Atrévete a cambiar los paradigmas.
9. No renunciar al trabajo que odias. Ok, entendemos que hay que pagar los recibos, pero si no tienes un plan para mejorar, podrías despertar 40 años después viviendo en un infierno laboral.
10. No haberte esforzado más en la escuela. No es que las calificaciones te hagan más valioso, pero algún día por alguna circunstancia te dirás que habrías deseado poner más atención en clase.
11. No darte cuenta lo guapo/guapa que eres. Muchos de nosotros pasamos mucho tiempo lamentándonos por no ser tan guapos y gastamos fortunas en mejorar algo que no nos parece. En realidad, somos bellos todo el tiempo.
12. Tener miedo de decir “TE AMO”. Cuando seas grande, verás que aunque tu amor no fue correspondido, siempre habrás querido expresar tus sentimientos.
13. No escuchar los consejos de tus padres. Lo sabemos, cuando eres joven no los quieres ni escuchar, pero créenos, cuando crezcas, desearás tan siquiera poder escuchar su voz, más aún un consejo. Y lo mejor es que todo lo que te dijeron era cierto.
14. Darle mucha importancia a lo que la gente piensa de ti. Te lo juro que en 20 años ni te acordarás de lo que aquella gente decía sobre ti y que tanto te importaba.
15. Apoyar el sueño de otras personas por encima de los tuyos. Si, ayudar a otros es bueno, siempre y cuando te des también el tiempo y espacio para brillar por ti mismo/a y realizar tus propios sueños.
16. Guardar rencor o resentimiento por alguien. Eso significa dejar que alguien viva en tu cabeza sin pagar renta. No vale la pena. ¿Cuál es el punto de recordar y recordar el daño que te han hecho? Déjalo ir.
17. No defenderte. La gente grande no deja que nadie les haga algo que no quieren, tu tampoco deberías.
18. No haber hecho una actividad como voluntario. Créeme, ayudar a alguien voluntariamente a hacer su vida más placentera, es algo que jamás lamentarás. Se siente increíble.
19. No cuidar tus dientes. Cepíllate, usa hilo dental, consulta a tu dentista regularmente. Cuando seas grande y te falten 3, 4 o más dientes, habrás deseado cuidarlos más.
20. No preguntarles cosas de la vida a tus abuelos antes de perderlos. Ellos ya han pasado por donde tú vas caminando y son una fuente inmensa de sabiduría. No pierdas la oportunidad de quererlos antes de que se vayan.
21. Trabajar demasiado. Nadie que vaya a morir ha deseado haber trabajado más o haber pasado más tiempo en la oficina. Por el contrario, desearon haber pasado más tiempo con su familia, amigos, pasatiempos.
22. No saber cocinar por lo menos un platillo que te guste. Aprende a cocinar, tú mismo te lo agradecerás.
23. No detenerte para apreciar el momento. Sí, lo sabemos, los jóvenes siempre son muy activos, pero detenerte y admirar a tu alrededor es algo bueno, hazlo.
24. No terminar lo que empiezas. 
25. Dejar definirte a ti mismo por expectativas culturales. Nunca dejes que te digan: “nosotros no hacemos eso”.
26. No dejar a tus amigos que hagan su propia vida. Las amistades crecen por separado. Cada quien tiene su vida y debe hacer lo que considere mejor para ellos. No dejarlos realizarse es causa de problemas y tristeza. No quieres eso.
27. No jugar más con tus hijos. Cuando seas más grande, verás cómo tu hijo pasó de “Papi porfa vamos a jugar” al “Vete de mi cuarto papá”.
28. No tomar riesgos, especialmente en el amor. Saber que te atreviste a declarar tu amor a alguien, incluso si fue el más grande fiasco de tu vida, será bien visto por ti mismo cuando eres viejo. Aplica para las cosas de la vida cotidiana. Al final lo recordarás con una risa.
29. No darte el tiempo para hacer contactos. Siempre los vas a necesitar, siempre. Así que mejor comienza a hacerlos.
30. Preocuparte demasiado por todo. Si las cosas tienen solución ¿para qué te preocupas?, y si no tienen solución, ¿para qué te preocupas?
31. Hacer más drama del necesario. ¿Para qué? Nadie lo necesita. 
32. No pasar más tiempo con tus seres queridos. El tiempo que pasamos con las personas que amamos es limitado y pronto se acabará. Hazlo valer y aprovéchalo al máximo.
33. Nunca haber cantado o hablado frente a una audiencia. Sí, es muy difícil, suena descabellado. Pero atreverte te dará un empujón de autoestimaincreíble. Tú puedes hacerlo, aunque creas lo contrario. Te llevarás una grata sorpresa.
34. No haber hecho el amor más veces con tu pareja. El sexo es el acto supremo de felicidad y éxtasis. Más cuando se hace con la pareja que amas. Desafortunadamente tiene una fecha de expiración. Lamentarás no haberlo hecho más seguido.
35. No haber sido agradecido a tiempo. Es difícil verlo al inicio, pero eventualmente es más claro que cada momento en este mundo, desde el más mundano hasta el más increíble, es un regalo que se nos ha dado y somos increíblemente suertudos de haberlo recibido.

jueves, 5 de febrero de 2015

LOS PROBLEMAS DE MI MADRE


Había estado adelgazando peligrosamente y estaba deprimiéndose. Era irritable, gruñona y amargada.
Hasta que un día, de pronto, ella cambió. La situación estaba igual, pero ella era distinta.
"Viejita -dijo mi padre- llevo tres meses buscando trabajo y no he encontrado nada, voy a echarme unas chelas con los amigos."
-Ah, okey.-Contestaba mi madre. -Ya encontrarás.
"Mamá -dijo mi hermano- reprobe todas las materias en la facultad."
-Ah, okey. -Respondió mi madre. -Ya te recuperarás y si no pues repites el semestre. Pero te lo pagas tú.
"Mamá- dijo mi hermana- Choqué el carro."
-Ah, okey. -Suspiró mi madre. -llévalo al taller, busca como pagar y por lo pronto muévete en combi.
"Nuera -llegó diciendo su suegra, que siempre la fustigaba y encaraba-, vengo a pasar unos meses con ustedes."
-Ah, okey. -dijo mi madre. -Acomódese en el sillón y agarre unas cobijas del clóset.
Todos se reunieron preocupados al ver estas "no reacciones" de mi madre. Sospechaban que hubiera ido al médico para que le recetara unas pastillas de Alpinchimadrina de 1000 mgs.
Seguramente estaría ingiriendo una sobredosis.
Propusimos hacer una "intervención" a mi madre para alejarla de cualquier posible adicción que tuviera hacia algún medicamento anti-encabritamiento.
Pero cual fue nuestra sorpresa que, cuando nos reunimos en torno a ella, explicó:
-"Me tomó mucho tiempo darme cuenta de que cada quien es responsable de su vida. Me tomó años descubrir que mi angustia, mi mortificación, mi depresión, mi enojo, mi insomnio y mi estrés, no sólo NO resolvían sus problemas sino que AGRAVABAN los míos.
YO NO SOY RESPONSABLE DE LAS ACCIONES DE LOS DEMÁS, PERO SÍ SOY RESPONSABLE DE LAS REACCIONES QUE EXPRESE ANTE ESO.
Por lo tanto, llegué a la conclusión de que mi deber para conmigo misma es mantener la calma y dejar que cada quien resuelva lo que le corresponde. He tomado cursos de yoga, de meditación, de Milagros, de Desarrollo Humano, de Higiene Mental y de Programación Neurolingüística... y hay un común denominador: QUE YO SÓLO PUEDO TENER INJERENCIA SOBRE MÍ MISMA, USTEDES TIENEN TODOS LOS RECURSOS NECESARIOS PARA RESOLVER SU PROPIA VIDA.
Yo sólo podré darles mi consejo si acaso me lo pidieran y de ustedes depende seguirlo o no. Así que de hoy en adelante, yo dejo de ser el receptáculo de sus responsabilidades, el costal de sus culpas, la lavandera de sus remordimientos, la abogada de sus faltas, la depositaria sus deberes o su llanta de refacción para cumplir sus responsabilidades.
Los declaro a todos adultos independientes y autosuficientes."
Todos se quedaron mudos.
Ese día la familia comenzó a funcionar mejor...
Porque cuando mamá está bien, todos en la casa sabrán lo que les toca hacer

lunes, 2 de febrero de 2015

Divorcio

Esposa, quiero el divorcio. Ella le responde: yo te daré el divorcio con la condición que por un mes tú me trates lindo, me cargues como lo hiciste el primer día de nuestra luna de miel. Él le responde: ok, yo te cargaré por un mes y te trataré lindo pero me darás el divorcio. El comenzó todos los días como habían acordado ......y al pasar los días cuando la tenía en los brazos cargándola se da cuenta que estaba más delgada y su piel estaba más arrugada y pensó que esa mujer que tenía en sus brazos le había dedicado toda su vida. Al pasar los días su hijo de 8 años veía como su papá cargaba a su mamá y se emocionaba. El último día que le faltaba para que se cumpliera el mes, en la mañana se despierta el niño y le dice a su papá: papá, carga a mi mamá, el escuchando a su hijo decide no divorciarse, fue para una florería y compró un hermoso ramo de rosas y le colocó una dedicatoria. Te cargaré hasta que la muerte nos separe. Al llegar a casa, el esposo se dirige al cuarto a darle el ramo de rosas y decirle que no se divorciaría de ella. Al entrar al cuarto consigue a su esposa ya sin vida acostada en la cama, con una nota que decía: Tenía cáncer y tenía sólo un mes de vida, no te dije nada porque mi amor por ti era demasiado grande, puro y hermoso y no quería verte sufrir, también quería dejarle el mejor recuerdo de ti a nuestro querido hijo, de cómo su papá amaba tanto a su mamá, que me cargabas todos los día hasta mi muerte... Moraleja: Ama lo que tienes hoy porque mañana será demasiado tarde :'(:(.

miércoles, 28 de enero de 2015

Si tiene usted un limón, haga una limonada


Mientras escribía este libro estuve un día en la Universidad de Chicago y pregunté al rector, Robert Maynard Hutchins, cómo se libraba de las preocupaciones. Y me contestó: "He tratado siempre de seguir el consejo que me dio el extinto Julius Rosenwald, presidente de la Sears, Roebuck and Company: 'Cuando tengas un limón, hazte una limonada'".
Tal es lo que hace un gran docente. Pero el simple hace algo completamente opuesto. Si la vida le entrega un limón, una cosa amarga y agria, se desespera y dice: "Estoy vencido. Es el destino. No tengo la menor oportunidad". Después lanza imprecaciones contra el mundo y se compadece hasta lo más hondo de su ser. En cambio, el juicioso a quien entregan un limón dice: "¿Qué lección cabe aprender de esta desgracia? ¿Cómo puedo mejorar esta situación? ¿Cómo puedo convertir este limón en una limonada?"
Después de pasar toda su vida dedicado al estudio de las personas y de sus ocultos recursos de poder, el psicólogo Alfred Adler declaró que una de las características maravillosas de los seres humanos es "su poder de convertir un menos en un más".
He aquí la interesante y alentadora historia de una mujer que conozco y que hizo precisamente eso. Se llama Thelma Thompson. He aquí lo que me contó:
"Durante la guerra mi marido estaba adscrito a un campo de instrucción próximo al desierto de Mojave, en California. Fui a vivir allí con objeto de estar cerca de él. Odiaba el lugar. Nunca me había sentido tan desdichada. Mi marido fue enviado de maniobras al desierto y yo me quedé sola en una cabaña. El calor era insoportable; pasaba de los cuarenta grados centígrados a la sombra de un cacto. No había nadie con quien hablar. El viento soplaba de modo incesante y todos los alimentos que comía y hasta el aire que respiraba estaban llenos de arena, arena, arena...
Me sentía tan hundida, me compadecía tanto, que escribí a mis padres. Les dije que abandonaba mi empresa y que volvía a casa. Les dije que no podía resistir ni un minuto más. ¡Prefería estar en la cárcel! Mi padre me contestó con una carta de sólo dos líneas. Eran dos versos que siempre cantarán en mi recuerdo, dos versos que cambiaron mi vida por completo:
Dos hombres que miraron tras las rejas de su prisión, uno
el barro miró, el otro las estrellas contempló.

Leí estos versos muchas veces. Estaba avergonzada. Decidí ver qué había de bueno en aquella situación mía; trataría de ver las estrellas. Me hice amigos entre los indígenas y la reacción de esta gente me asombró. En cuanto mostré interés por sus tejidos y cacharros, me regalaron sus piezas favoritas, las que no habían querido vender a los turistas. Estudié las bellísimas formas de los cactos, las yucas y los árboles Joshua. Aprendí cosas de los perros de pradera, observé las puestas de sol del desierto y busqué conchas marinas, dejadas allí hace millones de años, cuando las arenas del desierto eran el fondo de un océano.
¿Qué es lo que produjo en mí cambio tan asombroso?
El desierto de Mojave no había cambiado. Los indios no habían cambiado. Pero había cambiado yo. Había cambiado mi actitud mental. Y al pasar esto, mi desdichada existencia quedó transformada en la más emocionante aventura de mi vida. Fui estimulada y excitada por este nuevo mundo que había descubierto. Estaba tan exaltada que escribí un libro sobre el asunto, una novela que fue publicada bajo el título Brillantes murallas (Bright Ramparts)...
Había mirado desde la prisión que me había creado yo misma y había visto Jas estrellas."
Thelma Thompson, usted descubrió una vieja verdad que los griegos enseñaron quinientos años antes del nacimiento de Cristo: "Las cosas mejores son las más difíciles".
Harry Emerson Fosdick la repitió en el siglo XX: "La felicidad no es principalmente placer; es principalmente victoria". Sí, la victoria que llega con la sensación de realización, de triunfo, de haber convertido nuestros limones en limonadas.
Fuente: Dale Carnegie. “Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida”. Edit. Suramericana

El niño y los clavos

Había un niño que tenía muy, pero que muy mal carácter. Un día, su padre le dio una bolsa con clavos y le dijo que cada vez que perdiera la calma, que él clavase un clavo en la cerca de detrás de la casa.

El primer día, el niño clavó 37 clavos en la cerca. Al día siguiente, menos, y así con los días posteriores. Él niño se iba dando cuenta que era más fácil controlar su genio y su mal carácter, que clavar los clavos en la cerca.

Finalmente llegó el día en que el niño no perdió la calma ni una sola vez y le dijo a su padre que no tenía que clavar ni un clavo en la cerca. Él había conseguido, por fin, controlar su mal temperamento.

Su padre, muy contento y satisfecho, sugirió entonces a su hijo que por cada día que controlase su carácter, que sacase un clavo de la cerca.

Los días se pasaron y el niño pudo finalmente decir a su padre que ya había sacado todos los clavos de la cerca. Entonces el padre llevó a su hijo, de la mano, hasta la cerca de detrás de la casa y le dijo:

- Mira, hijo, has trabajado  duro para clavar y quitar los clavos de esta cerca, pero fíjate en todos los agujeros que quedaron en la cerca. Jamás será la misma.

Lo que quiero decir es que cuando dices o haces cosas con mal genio, enfado y mal carácter, dejas una cicatriz, como estos agujeros en la cerca. Ya no importa tanto que pidas perdón. La herida estará siempre allí. Y una herida física es igual que una herida verbal.

Los padres, la familia, los profesores y los amigos, son verdaderas joyas a quienes hay que valorar. Te  animan a mejorar. Te escuchan, comparten una palabra de aliento y siempre tienen su corazón abierto para recibirte.

Las palabras de su padre, así como la experiencia vivida con los clavos, hicieron con que el niño reflexionase sobre las consecuencias de su carácter.



martes, 27 de enero de 2015

Madurez

Un texto muy simple y a la vez maravilloso. Conviene imprimirlo y leerlo todos los días
Lo escribió una anciana de noventa años de edad, oriunda de Cleveland, Ohio, USA:
A fin de festejar mi madurez, me senté a escribir las 40 lecciones que aprendí de la vida:
1. La vida no es justa, pero a pesar de todo es bastante buena.
2. Cuando tengas alguna duda, simplemente da el primer pasito.
3. La vida es demasiado breve como para desperdiciarla odiando gratuitamente…
4. Tu lugar de trabajo no te va a atender cuando estés enfermo. Pero tus amigos y tus padres sí, así que mantente en contacto.
5. Paga a tiempo todas tus deudas.
6. No tienes que salir ganando en todas las discusiones. Está de acuerdo con el desacuerdo.
7. Llora junto a otra persona. Es mucho más eficaz que llorar solo.
8. Está bien hablar con Dios. Él nos escucha.
9. Empieza a ahorrar para cuando te jubiles, empezando con el primer sueldo que recibas.
10. En lo que a chocolates se refiere, no vale la pena resistirse.
11. Haz las paces con el pasado para que no interfiera en tu futuro.
12. Está bien que tus hijos te vean llorando.
13. No compares tu vida con la de los demás. Nunca se puede saber…
14. Si hay una relación interpersonal que hay que guardar en secreto, no formes parte de ella.
15. Todo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos. Si te mereces algo, Dios te lo va a dar.
16. Respira profundamente. Es muy tranquilizante.
17. Descarta todo aquello que no uses, o no sea bello o no te cause alegría.
18. Todo lo que no te mata, en realidad te fortalece.
19. En lo que se refiere a hacer las cosas que te gustan en la vida, nunca aceptes “no” por respuesta.
20. Usa las velas más bonitas, la ropa más bonita, la fragancia más bonita. No guardes nada para una “ocasión especial”. Hoy es ese día especial.
21. La erudición que obtiene la persona nadie puede quitársela.
22. Nadie está encargado de tu felicidad, fuera de ti mismo.
23. Sé extravagante hoy. No esperes a la vejez para empezar a usar ese traje violeta.
24. Toma las así llamadas “desgracias” en la debida proporción. ¿Acaso dentro de cinco años todavía van a tener importancia?
25. Perdona a cada persona por cada cosa que te hace.
26. Que no te importe lo que los demás piensen de ti.
27. El tiempo lo cura casi todo. Dale tiempo.
28. Por peor que pueda ser una situación, al final va a cambiar.
29. No te tomes a ti mismo tan en serio. Los demás tampoco se toman en serio.
30. Cree en los milagros.
31. Dios te ama, porque así es Él. No porque Le hayas hecho o no hayas hecho algo.
32. Envejecer es muchísimo mejor que la otra alternativa (morir joven).
33. Al fin y al cabo, lo único verdaderamente importante es el amor.
34. Sale a dar un paseo todos los días. Hay milagros en todas partes.
35. La envidia es una pérdida de tiempo. Ya tienes todo lo que necesitas.
36. Lo mejor todavía no llegó.
37. No importa cómo te sientas – levántate, vístete y sal de la casa.
38. La vida no viene envuelta de regalo, pero sí son un regalo.
39. Los amigos son los familiares que nosotros mismos elegimos.
40. Se estima que el 93 % de las personas que reciban este mensaje no lo van a difundir.
Si eres uno del 7 % que sí lo va a difundir, pues hazlo ahora!