sábado, 13 de abril de 2013

El reflejo


El Reflejo


- ¿Cómo no ibas a amar a Narciso?
- Era hermoso.
- ¿Era hermoso? – preguntó el río.
- ¿Y quién mejor que tú para saberlo? – dijeron las flores -

- Todos los días se inclinaba sobre tu ribazo, contemplaba 
en tus aguas su belleza…
- Si yo lo amaba – respondió el río – es porque, cuando se 
inclinaba sobre mí, veía yo en sus ojos el reflejo de mis 
aguas.



Fuente: cuento corto de Oscar Wilde

viernes, 12 de abril de 2013

El bote de mayonesa y las dos cervezas

CUANDO LAS COSAS EN LA VIDA NOS

 SUPERAN...,RECUERDA EL BOTE DE MAYONESA Y LAS DOS CERVEZAS...


Un profesor delante de su clase de filosofía, sin decir palabra, cogió un bote grande vacío de mayonesa y procedió a llenarlo de pelotas de golf. Después preguntó a los estudiantes si el bote estaba lleno. Los estudiantes estuvieron de acuerdo en decir que sí.

Así el profesor cogió una caja llena de canicas y la vació dentro del bote de mayonesa. Las canicas rellenaron los 


espacios vacíos entre las pelotas de golf. El profesor volvió a preguntar a los estudiantes si el bote estaba lleno y 

ellos volvieron a decir que sí.

Después el profesor cogió una caja de arena y la vació dentro del bote. La arena llenó todos los espacios vacíos y 

el profesor preguntó de nuevo si el bote estaba lleno. En esta ocasión los estudiantes respondieron con un sí 

unánime. El profesor rápidamente sacó dos cervezas de debajo de la mesa y vació su contenido en el bote y 

efectivamente llenó todos los espacios vacíos entre la arena. Los estudiantes rieron.

Cuando pararon las risas el profesor dijo: 

-Quiero que se den cuenta de que este bote representa la vida. Las pelotas de golf son las cosas importantes 

como la familia, los hijos, la salud, los amigos, el amor, cosas que te apasionan, son cosas que aunque 

perdiéramos todo lo demás y nada más nos quedaran estas, nuestras vidas aún estarían llenas. Las canicas son 

las otras cosas que nos importan, como el trabajo, la casa, el coche,...la arena es todo lo demás, las pequeñas 

cosas.Si ponemos la arena en el bote en primer lugar no habrá espacio para las pelotas de golf. Lo mismo ocurre 

con nuestra vida, si utilizamos todo nuestro tiempo y nuestra energía en las cosas pequeñas, nunca tendremos 

espacio para las cosas realmente importantes.


Presten atención a las cosas cruciales para su felicidad:

-Jueguen con sus hijos, dense tiempo para ir al médico, salgan con su pareja a cenar, practiquen su afición 

favorita. Ocupen su tiempo en las cosas que realmente importan, establezcan sus prioridades, el resto es sólo

 arena.


Uno de los estudiantes levantó la mano y preguntó que representaba la cerveza. El profesor sonrió y dijo:

- "Me alegro de que hayas preguntado. La cerveza sólo muestra que no importa cuan ocupada tu vida pueda
 parecer.., siempre hay lugar para un par de cervezas con un amigo." 

"












De la página de Facebook
Cosas de Mery Su

miércoles, 3 de abril de 2013

Todos pueden hacer algo

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La diferencia esencial entre un hombre común y un guerrero es que un guerrero toma todo como un desafío mientras que un hombre común toma todo como una bendición o una maldición.
Don Juan


     Roger Crawford tenía todo lo necesario para jugar al tenis, excepto dos manos y una pierna.
     Cuando los padres de Roger vieron por primera vez a su hijo, vieron a un bebé con una proyección parecida a un pulgar que le salía directamente del antebrazo derecho y un pulgar y un dedo pegados en el antebrazo izquierdo. No tenía palmas. Los brazos y piernas del bebé estaban acortados y tenía solamente tres dedos en el pie izquierdo encogido y una pierna izquierda atrofiada que más adelante sería amputada.
     El médico dijo que Roger sufría de ectrodactilismo, un defecto de nacimiento muy raro que afecta solamente a uno de cada noventa mil niños que nacen en los Estados Unidos. El médico dijo que Roger probablemente nunca caminaría ni podría cuidarse solo.
     “Mis padres siempre me enseñaron que sería todo lo discapacitado que quisiera ser –contaba Roger-. Nunca me permitieron sentir lástima por mí o sacar ventaja de la gente debido a mi incapacidad. Una vez, tuve problemas porque entregaba mis trabajos escolares siempre tarde –explicaba Roger, quien tenía que sostener el lápiz con las dos “manos” para escribir con lentitud-. Le pedí a papá que escribiera una nota a mis profesores, pidiéndoles una ampliación de dos días para hacer mis tareas. ¡Lo que hizo papá fue obligarme a empezar los trabajos dos días antes!
     El padre de Roger siempre lo alentó a participar en deportes, y le enseñó a atrapar y arrojar la pelota de vóley y a jugar al fútbol después del colegio. A los doce años, Roger ganó un lugar en el equipo de fútbol americano del colegio.
     Antes de cada partido, Roger visualizaba su sueño de marcar un tanto. Y un día tuvo su oportunidad. La pelota aterrizó en sus brazos y corrió lo más rápido que podía con su pierna artificial hasta la meta, escuchando el aliento caluroso de su entrenador y sus compañeros de equipo. Pero al acercarse a la meta, un chico del otro equipo lo interceptó agarrándole el tobillo izquierdo. Roger trató de liberar su pierna artificial pero terminó quitándosela.
     “Seguía de pie –recuerda-. No sabía qué hacer así que seguí saltando hacia la meta. El referí corrió y levantó los brazos. ¡Gol! Más que los seis puntos, lo increíble era ver la cara del otro chico con mi pierna artificial en la mano.”
     El amor de Roger por los deportes fue creciendo al igual que su confianza en sí mismo. Pero no todos los obstáculos cedieron ante su determinación. Comer en el comedor con los otros chicos mirándolo manipular mal la comida era muy doloroso para él, como su reiterado fracaso en la clase de mecanografía.
     Aprendí una muy buena lección de la clase de mecanografía –decía Roger-. No se puede hacer todo, es mejor concentrarse en lo que uno puede hacer.
     Una cosa que Roger sí podía hacer era mover una raqueta de tenis. Desgraciadamente, cuando la movía fuerte, en general volaba raqueta y todo. Por suerte, Roger dio con una raqueta de tenis de aspecto extraño en una tienda de deportes y accidentalmente, al levantarla, metió el dedo en el mango de dos barras. La abertura permitió que Roger diera golpes, hiciera los servicios y voleas como cualquier jugador hábil. Empezó a practicar todos los días y muy pronto jugaba, y perdía partidos.
     Pero Roger persistió. Practicó y practicó y jugó y jugó. Una operación le permitió tomar mejor su raqueta especial, mejorando considerablemente su juego. Si bien no tenía modelos que lo guiaran, para Roger el tenis se convirtió en una obsesión y con el tiempo empezó a ganar.
     Roger siguió jugando al tenis en la universidad, completando su carrera de tenista con veintidós triunfos y once derrotas. Más adelante, pasó a ser el primer jugador de tenis físicamente discapacitado con certificado de instructor profesional de la Asociación de Tenis Profesional de Estados Unidos. Actualmente, Roger hace giras por el país, dando charlas a grupos sobre lo que hace falta para ser ganador, sea quien fuere.
     “La única diferencia entre ustedes y yo es que ustedes pueden ver mi deficiencia pero yo no puedo ver la de ustedes. Todos las tenemos. Cuando me preguntan cómo pude superar mis deficiencias físicas, digo que no he superado nada. Simplemente aprendí qué no puedo hacer, como tocar el piano o comer con palitos pero, lo que es más importante, aprendí qué puedo hacer. A partir de allí, hago lo que puedo con todo mi corazón y toda mi alma.”

Jack Canfield



Mi declaración de autoestima




Lo que soy bastaría si lo fuera abiertamente.
                             Carl Rogers


     Esto fue escrito en respuesta a la pregunta de una chica de quince años: “¿Cómo puedo prepararme para una vida plena?”
     Yo soy yo.
     En todo el mundo, no hay nadie exactamente igual a mí. Hay personas que tienen algo parecido a mí pero nadie es igual. Por lo tanto, todo lo que sale de mí es auténticamente mío porque yo sola lo elijo.
     Soy dueña de todo lo mío; mi cuerpo, incluido todo lo que hace; mi mente, incluidos mis pensamientos e ideas; mis ojos, incluidas las imágenes de todo lo que perciben; mis sentimientos, sean cuales fueren, rabia, alegría, frustración, amor, decepción, excitación; mi boca y todas las palabras que salen de ella, corteses, dulces o duras, correctas o incorrectas; mi voz, fuerte o suave; y todas mis acciones, se dirijan a otros o a mí misma.
     Soy dueña de mis fantasías, de mis sueños, mis esperanzas, mis miedos.
     Soy dueña de todos mis éxitos y triunfos, de todos mis errores y fracasos.
     Como soy dueña de toda mi persona, puedo conocerme íntimamente. Al hacerlo, puedo amarme y querer todas mis partes. Entonces, puedo hacer que todo en mí trabaje para mi bien.
     Sé que hay aspectos míos que me confunden, y otros aspectos que no conozco. Pero si soy cariñosa y buena conmigo, puedo buscar con valentía y esperanza soluciones a los enigmas y formas de saber más sobre mí.
     Independientemente de cómo luzca y parezca, diga y haga lo que sea, y piense y sienta lo que sea en determinado momento, siempre soy yo. Esto es auténtico y representa dónde estoy en ese momento del tiempo.
     Cuando miro atrás y analizo cómo llegué a lucir y parecer, qué dije e hice y cómo pensé y sentí, algunas partes pueden resultar inadecuadas. Puedo descartar lo inadecuado, conservar lo que resultó adecuado e inventar algo nuevo en lugar de lo que descarté.
     Puedo ver, oír, sentir, pensar, decir y hacer. Tengo las herramientas para sobrevivir, para estar cerca de los otros, para ser productiva, para poner orden y armonía en el mundo, en la gente y en las cosas que están fuera de mí.
     Soy dueña de mi misma y por lo tanto puedo manejarme.
     Soy yo y estoy bien.

Virginia Satir




el buda de oro




Y ahora, éste es mi secreto, un secreto muy simple; sólo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos.

Antoine de Saint-Exupéry


     En el otoño de 1988, mi mujer Georgia y yo fuimos invitados a exponer sobre la autoestima y el máximo rendimiento en Hong Kong. Como nunca habíamos estado en el Lejano Oriente, decidimos extender nuestro viaje y visitar Tailandia.
     Al llegar a Bangkok, optamos por tomar un tour para ver los templos budistas más famosos de la ciudad. Junto con nuestro intérprete y el conductor, Georgia y yo visitamos ese día muchos templos budistas, pero después de un tiempo empezaron a borrarse de nuestras memorias.
     No obstante, hubo un templo que dejó una impresión indeleble en nuestros corazones y en nuestras mentes. Es el templo llamado del Buda de Oro. El templo en sí es muy pequeño, tal vez no mayor de nueve metros por nueve. Pero al entrar, nos sorprendió la presencia de un buda de tres metros de alto de oro macizo. Pesa más de dos toneladas y media ¡y está valuado en unos ciento noventa y seis millones de dólares! Es un espectáculo extraño ese buda de oro macizo de aspecto agradable y a la vez imponente que nos sonreía.
     Mientras nos dedicábamos a las tareas normales del turismo (sacar fotos y lanzar expresiones de admiración sobre la estatua), caminé hasta una caja de vidrio que contenía un pedazo grande de arcilla de unos dieciocho centímetros de espesor por treinta de ancho. Junto a la vitrina había una hoja escrita a máquina que narraba la historia de la magnífica estatua.
     En 1957, un grupo de monjes de un monasterio tuvo que reubicar un gran buda de arcilla de su templo en otro lugar. El monasterio sería trasladado para que se llevara a cabo el proyecto de una autopista a través de Bangkok. Cuando la grúa empezó a levantar el ídolo gigante, el peso era tan tremendo que empezó a rajarse. Para colmo, comenzó a llover. El monje director, preocupado por el posible daño a la imagen sagrada, decidió volver a poner la estatua en el suelo y cubrirla con una lona grande para protegerla de la lluvia.
     Esa misma noche, el monje director fue a ver al buda. Iluminó con su linterna debajo de la lona para verificar si estaba seco. Al llegar a la rajadura, notó un ligero destello y le pareció extraño. Miró más detenidamente ese reflejo de luz preguntándose si no habría algo debajo de la arcilla. Fue a buscar un formón y un martillo al monasterio y empezó a quitarla. A medida que hacía saltar pedazos de arcilla, el pequeño destello se hacía cada vez más grande. Pasaron varias horas de trabajo, hasta que el monje quedó cara a cara con el extraordinario buda de oro macizo.
     Los historiadores creen que varios cientos de años antes del descubrimiento del monje director, el ejército de Burma estaba por invadir Tailandia (por entonces llamada Siam). Los monjes siameses, al darse cuenta de que su país sería atacado, cubrieron su precioso Buda de Oro con una cubierta exterior de arcilla para evitar que su tesoro fuera robado por los burmeses. Por desgracia, parece ser que éstos asesinaron a todos los monjes siameses, y el secreto bien guardado del Buda de Oro permaneció intacto hasta ese día en 1957.
     Cuando regresábamos en avión por Cathay Pacific Airlines empecé a pensar: “Todos somos como el buda de arcilla cubierto con una capa de dureza creada por el miedo y, sin embargo, debajo de cada uno de nosotros hay un buda de oro, un cristo de oro o una esencia de oro que es nuestro verdadero yo. En algún momento, entre los dos y los nueve años de edad, empezamos a cubrir nuestra esencia de oro, nuestro yo natural. Como el monje con el martillo y el formón, nuestra tarea ahora es descubrir otra vez nuestra verdadera esencia”.

Jack Canfield



Enseñar

"Dijo, entonces, un maestro: Háblanos del Enseñar.
Y él respondió:
Nadie puede revelarnos más de lo que reposa ya dormido a medias en el alba de nuestro conocimiento.
El maestro que camina a la sombra del templo, en medio de sus discípulos, no les da de su sabiduría, sino, más bien, de su fe y de su afecto.
Si él es sabio de verdad, no os pedirá que entréis en la casa de su sabiduría, sino que os guiará, más bien, hasta el umbral de vuestro propio espíritu.
El astrónomo puede hablaros de su comprensión del espacio, pero no puede daros ese conocimiento.
El músico puede cantaros el ritmo que existe en todo ámbito, pero no puede daros el oído que detiene el ritmo ni la voz que le hace eco. Y el que es versado en la ciencia de los números puede hablaros de las regiones del peso y la medida, pero no puede conduciros a ellas. Porque la visión de un hombre no presta sus alas a otro hombre.
Y, así como cada uno de vosotros se halla solo ante el conocimiento de Dios, así debe cada uno de vosotros estar solo en su comprensión de Dios y en su conocimiento de la tierra."
Autor:  K Gibran


martes, 2 de abril de 2013

De mi amiga Teresa

Debe ser algo maravilloso ser padres, porque con todos los inconvenientes que tiene seguimos queriendo serlo, y además hasta repetimos. Por algo será.

Cuantas veces decimos que el amor perjudica seriamente la salud, y ¿a quien no se le ha roto el corazón por un amor no correspondido alguna vez?, y aún así seguimos enamorándonos, y si no, estamos deseando que llegue cuanto antes esa ilusión.Y hasta nos seguimos casando y comprometiendo, a pesar de las estadísticas en contra, de ese refrán que dice..."el amor es ciego, pero el matrimonio te devuelve la vista", o de escuchar que todo el mundo se separa o divorcia.


Pero, aun así, se sigue intentando, y si sale mal, pues nos replegamos, recogemos nuestra dignidad maltrecha y la experiencia acumulada, para hacerlo mejor la próxima vez. Y entonces nos decimos ¡nunca más! para volver a intentarlo mas tarde. Porque no hay nada peor que la soledad. También decimos muchísimas veces, que triste y fea es la vejez, y aún así todos queremos llegar a viejos.

Los hijos te complican la vida y mucho además, y un hijo con una discapacidad más aún, y el trabajo y el llevar una casa adelante, a la larga hacen que tengamos que ir acumulando pequeñas renuncias personales.

Te la complican, y te la ponen patas arriba, y nosotros cambiamos con ellos y evolucionamos con sus problemas según van creciendo, porque no hay nada que enriquezca más la vida de las personas, que los hijos.

Y si ves que ese hijo tiene alguna dificultad añadida, y se esfuerza por superarla, tu luchas junto a el y eso hace que los pequeños logros se conviertan en grandes triunfos para todos. Esos momentos hacen que todo, todo, merezca la pena.

Un hijo lo es hasta que te mueres. Da igual que sea un bebe, un adolescente, o una persona hecha y derecha, siempre será el origen de nuestros desvelos y preocupaciones. Nunca dejaremos de ser padres. Por tanto la responsabilidad es enorme y da mucho respeto ¿verdad?.

Pero es tan maravilloso verlos crecer, y ver como se van haciendo hombres y mujeres de provecho, observando todo lo que pasa a su alrededor, mirándonos en sus primeros años con una total adoración; más tarde los duros años de la adolescencia, en la que padres e hijos nos encontramos igualmente perdidos. Los papás no dejamos de preguntarnos ¿donde se ha ido mi adorable hijito/a?, y los hijos luchan a brazo partido, contra todos y todo por buscar su lugar en este mundo. Afortunadamente esos años pasan y te vuelves a reencontrar otra vez, incluso con más intensidad que antes con tu hijo. Nunca se deja de ser padre ni madre.

Cuando veo las hijas que tengo tan distintas la una de la otra, me sorprende que todo esto sea obra de su padre y mía. De que un amor tan grande sea capaz de dar vida a personitas tan diferentes. La verdad es que la maternidad es un auténtico milagro.

Si a todo esto, le añades que tu hija (ni angelito, ni regalo especial, tu hija), tiene dificultades especiales y ves que tiene que luchar más para intentar conseguir lo mismo que los demás, y tristemente observas que mucha gente, no solo no valorara su esfuerzo, sino que lo considerara estéril y costoso para esta sociedad.

Es entonces cuando la palabra padres toma su verdadero sentido.Y hacemos nuestro el espíritu olímpico de superación: MAS ALTO, MAS RAPIDO, MAS FUERTE.

De una página amiga
"Teresa"